jueves 22 de enero de 2009

El viaje

Eh, te acuerdas de aquella vez en el café, te comenté lo de hacernos un viaje. Tú no dijiste una palabra, miraste a ninguna parte y el camarero se rió. Un poco después, tras olvidarlo nos levantamos y nos fuimos y lo volví a dejar caer. Como si ya fuera importante, como si esta vez quisiera que intentaras responder. Y tú, besándome, pasando el brazo por detrás de mi cintura, me dijiste que tal vez. Y luego cambiaste de tema, en una maniobra rápìda y no te pude convencer. Bien, lo que quizás nunca sabrás es que tenía los billetes encima del pupitre, sí, sí, los compré. Y mi intención era invitarte, y decirte que te quería y que lo dijeras tú también.
Este amor no iba a ser platónico, luego yo empecé a hacer el ridículo una y otra vez.
En ese viaje idealizado que tú y yo jamás hicimos todo nos salía mal. Nos perdían el equipaje y en la puerta del hotel nos intentaban atracar. Y con tu visión casi espectral como un chamán te adelantaste evitando mi desastre y ahora sé que lo importante son las palabras y las cosas que no se pueden hacer.
Este amor no iba a ser platónico, tuvimos que dejarlo por socrático y desaparecernos.
Este amor ya no iba a ser platónico, esta vez no quiero ser irónico.
Era broma, era broma, era broma, era broma...

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